viernes, 6 de febrero de 2009

Mi corazón pide un indulto.

El Dios castigador se presenta a mi subconsciente, he cometido errores, he pecado, he naufragado en la isla solitaria de mi alma.
Mi corazón pide un indulto a ti, Dios que nunca aparece, Dios que no se entiende, Dios que teme que ya no hagas el bien.
El dolor y asco es grande, pues si yo fuera perfecto, no lo soy, si yo comprendiera, no entiendo, si yo amara, ¿te amo?, Dios permanente, no como yo que moriré.
Los sentidos se nublan, el entendimiento falla, cuando se vayan los que más quiero, ¿que será de mi?, mis pensamientos no son sanos, nunca pude entender las instituciones religiosas y aquellas indulgencias, gente avara, roba al pueblo, gente que se dice no avara, quiere matar a Dios, un indulto, !un indulto a mi alma!, que no cree en el hombre, pues es un hombre, que no cree en la belleza, pues esa belleza traiciona, que muere a cada instante pues la piel pica y pide vivir.
Dame un indulto, pues no creer en la vida es pecado, si pudiera verte, si pudiera justificarte. Mucho dolor, tu debieras llegar a todos y hay gente que te niega, como lo haces para ser tan importante, como los haces, a aquellos seres grotescos que tuvieron todo y cayeron, no entiendo, no entiendo, !un indulto!, !por favor! que ante tanta injusticia del mundo dudo en tu existir, que mira que el hombre es uno solo y quisiera... y quisiera...
Existe, existe, !quiero que existas!, quiero que me indultes.

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